La esquina.

Estaba en la esquina del laboratorio con el cartel gigante donde decía  la promoción en la mastografía, ese punto en específico era muy extraño pareciera que era el ojo de huracán de energía.

K ya lo sabía, lo había descubierto de una forma muy desagradable y no pensaba volver a “descubrir” algo que ya había visto pero procuraba tener mucho cuidado esa cosa y ella era como un imán atrayéndose a su propia destrucción.

Aguantaba las presencias pero no servía de mucho al final siempre le ganaban y cuando eso sucedía era por el poder que tenía. K sabía que no era rival todavía y eso le frustraba muchísimo era como si fuera una más del montón que muy en el interior si quería serlo pero empezaba a aceptar que no lo era.

“D” por su parte no quería saber mucho pero podía verlo, era aún más preocupante un ciego con ojos sobrenaturales, por lo mismo procuraba no estar muy cerca de K. Ella lo sabía y le dolía un poco la situación pero tampoco tenía planeado hacer un berrinche por eso, lo único que esperaba es que él fuera feliz.

La relación de K y D era muy complicada, se había dificultado desde hace un tiempo y nadie hacía el esfuerzo, lo dejaron de hacer y cayeron en algo muy parecido al olvido, fue muy triste.

[Vídeo:YouTube || Información desde: OLAB y Cultura Colectiva  ]

Cada quien se fue por su lado pero estaban unidos, eso no era una decisión, eventualmente regresaban a ellos para bien o para mal. La negación, frustración y distancia reaccionaban cuando estaban ambos, las heridas todavía dolían, pretendían estar sanando pero para hacerlo se debe tratar la herida y verla a los ojos.

K veía más allá y D podía escuchar más allá de lo que nosotros sabíamos. No solo era intuición, al contrario era un equipo pero por cómo estaban las cosas era muy probable que solamente ellos se quedaran en una historia.

K había tratado de encontrarlo varias veces pero D no quería y era muy bueno escondiéndose, era un juego de gato al ratón que estaban jugando sin querer pero lo que no sabían es que no era tiempo de escapar, algo iba a pasar pero no lo sabían y necesitaban estar juntos más por supervivencia que por gusto.

Que hay un punto donde esa línea ya no cuenta.

K Y D se vieron, a unos metros muy cerca del huracán de cosas raras en esa esquina en específico pero prefirieron evitarse con un poco de dolor y precaución no estaban seguros de sí saldrían heridos otra vez y preferían no averiguarlo.

No hablaron, por un momento parecieron gatos limitándose a verse a los ojos y dejar un perímetro amplio para poder caminar sin acercarse a la persona ni al huracán.

Luego D se alejó caminando dándose el lujo de voltear a ver su caminar, K por su parte caminó aún más rápido evitando voltear hacia atrás no quería más contacto visual, no quería que le recordaran esa parte de su vida.

 

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