Espejos.

Habían pasado unos días de la Guerra de Cristal, las investigaciones derivaron en un descubrimiento que no queríamos descubrir y que sin duda hubiera sido mejor para todos seguir viviendo en la ignorancia pero el miedo de saber que no estábamos solos nos condujo a un espiral que solo iba a terminar en destrucción.

Ya estábamos ligeramente conscientes de que había vida más allá de nosotros, pero son cosas que al ser ambiguas no nos causa ningún tipo de inconveniente pero al revelar que los espejos son las ventanas del otro mundo te causa una crisis existencial.

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Información de: Jenner y La Ciudadela 

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¿De verdad sabemos cómo nos vemos? Nos aterra la idea de saber que nosotros no somos lo que pensamos y que algo nos estuvo observando todo este tiempo, es la desorientación de saber que nunca correspondimos a nuestros propios ojos.

La gente se volvió loca, no quería saber más, rompieron los espejos que pudieron, algunos conservaron  pequeños espejos por la curiosidad y el morbo de saber que había del otro lado pero la gente iba con martillos o con la fuerza de sus manos para romper ese puente entre las dos dimensiones.

Aunque se había comprobado de ambas dimensiones no se sabía si había una forma de comunicación más directa, además que no sabíamos si los del otro lado sabían de nuestra existencia. Incluso algunas personas fingían una demencia estúpida diciendo que venían del otro lado que “no eran ellos “al principio algunos creyentes médicos les hacían una biométrica hemática pero no había ninguna anomalía en su sangre.

Yo me había visto por años con cabello hasta el hombro, castaño claro, ojos verdes aceituna, tez morena y unas pecas que aparecían por el sol pero la idea de que yo estuviera a los ojos otra cosa era demasiado perturbadora ¿Estaríamos conectados? O ellos tampoco sabrían sobre su mundo ligado al nuestro supongo que era totalmente opuesto al nuestro.

Cuando nos hablábamos al espejo ¿De verdad recibíamos una mirada o por qué no recibíamos una respuesta probablemente ellos preguntaron algo a su modo y no los logramos entender. El problema es que ahora teníamos muchos asuntos pendientes con las crisis de identidad.

Nadie se encontraba, hubo una paranoia horrible porque nadie se quería ver en ningún reflejo incluyendo el de los cristales y ni se diga del agua. Algunas estéticas cerraron por lo mismo, parte de la magia de la belleza es verte y que otros te vean pero ya nadie sabía dónde poder verse o si iban a poder verse sin miedo.

Te sentías ligeramente observado o avergonzado si por curiosidad tú reflejo coincidía con la mirada de tus ojos, era como si nuevamente algo estuviera al pendiente de todos nuestros movimientos, mucho peor que ser vigilado por Dios las 24 horas del día.

Sabía que muchos se reunieron para tratar de comunicarse o ver una forma si se podía cambiar de lugares con los otros pero yo todavía no estaba lista, seguía con miedo de saber que había en el más allá.

 

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